El electorado catalán pasa de cinco a siete familias electorales entre 2008 y 2025
El Instituto de Ciencias Políticas y Sociales (ICPS) ha presentado un estudio sobre las famílias electorales en Cataluña entre 2008 y 2025. El electorado catalán ha pasado de cinco a siete familias en este período, en un contexto de relevo generacional, expansión educativa y nuevos orígenes migratorios. En 2025 se vuelven a identificar las familias de 2008, lo que apunta a una notable estabilidad en los principales ejes de diferenciación social.
El Instituto de Ciencias Políticas y Sociales (ICPS), consorcio de la Diputación de Barcelona y de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), presenta su nuevo cuaderno titulado Les famílies electorals a Catalunya. Canvi i continuïtat en les bases socials de la política (2008-2025), elaborado por Lucía Medina Lindo, investigadora responsable de la línea de investigación político-electoral del Instituto.
Este cuaderno, breve monografía periódica sobre las actitudes y el comportamiento políticos de la ciudadanía, analiza con datos del Sondeo de opinión Cataluña (2008 y 2025) qué grupos que componen el electorado catalán y cómo les han afectado los cambios sociales recientes.
El estudio parte de una idea sencilla: el origen familiar, la lengua, la generación de pertenencia, el nivel educativo y la clase ocupacional influyen en la forma en que la ciudadanía se relaciona con la política. A partir de estas variables, el análisis construye una tipología de «familias electorales», es decir, agrupaciones estadísticas de perfiles sociales afines, para cada oleada.
En 2008, el electorado se dividía en cinco familias, diferenciadas sobre todo por su origen: catalanes de raíz y autóctonos profesionales por un lado, e inmigración interior y sus descendientes por otro. Estos últimos grupos estaban repartidos entre una trayectoria de movilidad ascendente y una continuidad de clase obrera.
En 2025, la clase ocupacional gana un peso muy notable y se equipara al origen como principal eje de diferenciación, en un contexto de relevo generacional y de creciente diversificación de la sociedad catalana.
A las cinco familias iniciales se suman otras dos, de naturaleza muy diferente: los nietos de la inmigración interior —una tercera generación, nacida y escolarizada en Cataluña—, y la inmigración internacional, vinculada a las dinámicas migratorias más recientes.
Ambos segmentos comparten un rasgo común: la incorporación política parece menor, con menor participación electoral, especialmente en las elecciones catalanas, y una adhesión también más baja a la democracia. Esto podría responder, al menos en parte, a una cuestión de tiempo: juventud en un caso, población llegada más recientemente en otro. La integración política suele requerir tiempo en ambas situaciones y habrá que comprobarlo en próximas oleadas.
«Si estos sectores participan menos en las elecciones y muestran una vinculación más débil con las reglas básicas del sistema democrático, el sistema político corre el riesgo de representar de forma desigual las experiencias, las demandas y los malestares presentes en la sociedad catalana», advierte el estudio.
El Sondeo de opinión Cataluña, elaborado por el ICPS, se lleva a cabo anualmente y de forma ininterrumpida desde el año 1989.