El periodismo, clave para combatir las malas prácticas en la ciencia
Un estudio de la UAB investiga por primera vez el periodismo científico “watchdog” en Iberoamérica, una práctica esencial para combatir fraudes, abusos e interferencia corporativa en la ciencia.
El periodismo científico “watchdog” (de vigilancia) se ha convertido en una herramienta fundamental para contrarrestar las malas prácticas científicas, como los fraudes en las publicaciones, los abusos y la manipulación política y corporativa de la ciencia.
Así lo documenta un estudio de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), que ha mapeado por primera vez el auge de este tipo de periodismo en Iberoamérica, a través de entrevistas con 15 periodistas de la región que han investigado casos destacados de mala ciencia. El trabajo, el primero que estudia esta práctica en la región, se acaba de publicar en la revista Media and Communication.
Crisis de integridad
La integridad científica se enfrenta a una variedad creciente de retos: el uso de IA para generar falsas publicaciones, el plagio, la manipulación de figuras y datos, la interferencia política y corporativa en la investigación, los casos de acoso sexual en la universidad, etcétera.
Se trata de casos minoritarios, pero no anecdóticos: la crisis de integridad está relacionada con incentivos perversos, como la presión que sufren los investigadores para publicar cada vez más artículos académicos (resumida en la expresión “publica o perece”).
“Frente a un problema sistémico, la solución también tiene que ser sistémica. El periodismo científico “watchdog” forma parte de ella, al actuar de desincentivo de las malas prácticas”, afirma Michele Catanzaro, investigador en periodismo de la UAB y del Institut d’Història de la Ciència (iHC-UAB), y coautor del estudio.
15 periodistas contra la mala ciencia
En el trabajo, los autores han desarrollado una metodología para identificar una muestra de 15 periodistas iberoamericanos (listado abajo) que han investigado casos de malas prácticas de alto perfil: desde la compra de afiliaciones por universidades sauditas hasta acoso sexual en centros de investigación argentinos, pasando por la interferencia en las publicaciones científicas por parte de tabacaleras y farmacéuticas en América Latina.
“El trabajo de estos profesionales apunta a un cambio en el periodismo iberoamericano, que históricamente ha tenido unas tradiciones de investigación y de cobertura de la ciencia más débiles respecto a otras regiones del mundo”, afirma Luiz Peres, investigador en periodismo de la UAB y coautor del trabajo.
El trabajo identifica los retos que enfrenta el periodismo “watchdog” en Iberoamérica: interferencia política, falta de transparencia de las administraciones, amenazas legales, virtuales y físicas, falta de recursos y desgaste mental. También documenta las estrategias de los periodistas para denunciar los males de la ciencia, sin perjudicar la confianza pública en ella; y para relacionarse con los científicos, que son fuentes y objeto de escrutinio a la vez.
Los retos son múltiples, pero el trabajo pone de manifiesto que el periodismo científico “watchdog” es eficaz, resultando en consecuencias como, por ejemplo, dimisiones o nuevas regulaciones. Los elementos que lo favorecen son las redes regionales de colaboración, los medios digitales independientes, los medios internacionales especializados en ciencia, y algunos medios tradicionales comprometidos con los valores periodísticos.
Artículo de referencia: Catanzaro, M., & Peres-Neto, L. (2026). The emerging practices of watchdog science journalists in Ibero-America. Media and Communication, 14.