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Universitat Autònoma de Barcelona

Un estudio demográfico identifica un retroceso de un siglo en la supervivencia de la población de Gaza

11 jun 2026
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Un equipo de investigación del Centro de Estudios Demográficos (CED) de la UAB y del Max Planck Institute for Demographic Research (MPIDR) ha publicado el primer análisis demográfico integral de los dos primeros años de guerra en la Franja de Gaza, según el cual la zona ha sufrido un retroceso que llega a niveles de supervivencia de finales de la era otomana, hace más de un siglo. La distribución por edad y sexo de las víctimas rompe con el patrón habitual de los conflictos armados, en los que suele concentrarse en combatientes masculinos jóvenes. En Gaza, el peligro se ha trasladado a la población no combatiente.

Ciutat aèrea de Gaza
Imatge aèria de la Franja de Gaza. (Foto IstocKPhoto-Abdallah ElHajj).

La investigación Cuánta, cuánta guerra… Cuánta, cuánta muerte: dos años de colapso demográfico en Gaza  que se ha publicadoen la revista de divulgación Perspectives Demogràphiques, la han llevado a cabo los investigadores Enrique Acosta, Diego Alburez Gutierrez, Irena Chen y Ana C. Gómez Ugarte. El estudio parte de la necesidad de cuantificar el impacto real de 24 meses de conflicto en una zona donde la destrucción de las infraestructuras de registro y los miles de cuerpos bajo los escombros distorsionan gravemente las cifras oficiales.

En octubre de 2025, el Ministerio de Salud de Gaza documentaba 67.160 muertes directas; sin embargo, estudios independientes basados en métodos de captura-recaptura y encuestas poblacionales representativas sobre el terreno han convergido en situar el subregistro estructural en torno al 40 %. Para corregir esta brecha, los autores de la investigación han desarrollado un marco metodológico bayesiano que corrige el subregistro estructural de las estadísticas oficiales, y estima más de 115.000 muertes directas acumuladas —con un intervalo de incertidumbre de 104.000 a 129.000 defunciones—, equivalentes a la pérdida del 5 % de la población residente inicial, y documenta un colapso sin precedentes en los niveles de supervivencia, con una esperanza de vida al nacer que se desplomó hasta los 29,5 años durante el primer año de conflicto.

Según los autores, «dimensionar esta devastación con rigor métrico es un imperativo ético y científico indispensable para visibilizar los daños y fundamentar futuros procesos de reparación basados en evidencia».

Un retroceso histórico de más de cien años

El análisis, desagregado por años de guerra, expone la extrema intensidad del conflicto. Durante el primer año de hostilidades (octubre de 2023–octubre de 2024), el riesgo de mortalidad se multiplicó por 12,7 respecto a los niveles habituales y la esperanza de vida al nacer cayó hasta los 29,5 años, una reducción del 60 % frente al escenario sin guerra. En el segundo año (octubre de 2024–octubre de 2025), el riesgo relativo continuó siendo 7,4 veces superior a lo normal y la esperanza de vida se situó en los 40,4 años.

Estas cifras equivalen a retroceder a los niveles de supervivencia de finales de la era otomana, hace más de un siglo. La edad media al morir por causas directas de la guerra se sitúa en apenas 26 años para las mujeres y 28 para los hombres, lo que implica una pérdida media de 54 y 49 años de vida potencial, respectivamente; es decir, las personas fallecidas vivieron solo un tercio de lo esperado en condiciones ordinarias.

La distribución por edad y sexo de las víctimas rompe con el patrón habitual de los conflictos armados, en los que la sobremortalidad suele concentrarse en combatientes masculinos jóvenes.

En Gaza, los bombardeos a gran escala sobre entornos residenciales y la destrucción sistémica de la infraestructura vital han trasladado el peligro contra la población no combatiente: el 57 % de las muertes directas durante el primer año correspondió a menores de 15 años, mujeres y personas mayores de 60 años. Esta proporción se mantuvo por encima del 40 % durante el segundo año.

Cada defunción desencadena, además, una «onda expansiva de duelo» que desestabiliza los entornos familiares y comunitarios, redistribuye los roles de cuidado sobre los segmentos más vulnerables e instala un trauma generacional grave y difícil de revertir.

Una «inercia letal» que se prolongará más allá del cese de hostilidades

El investigador del CED Enrique Acosta, uno de los autores principales del estudio, advierte que «las estimaciones actuales representan únicamente un umbral mínimo. La malnutrición, el trauma psicológico, el desplazamiento forzado de más del 90 % de la población y la degradación sanitaria y medioambiental configuran una “inercia letal” cuyos efectos sobre la mortalidad seguirán materializándose durante años. La inseguridad alimentaria y el colapso sanitario requieren periodos prolongados para manifestarse estadísticamente como defunciones observables, a diferencia de la violencia traumática directa».

A todo ello se suma el hundimiento de la natalidad derivado directamente de las condiciones de vida. Según datos de la Oficina Central de Estadísticas de Palestina (PCBS), la Franja de Gaza —cuya población inicial era de aproximadamente 2,1 millones de personas— ha experimentado una contracción poblacional neta del 10,6 % en dos años, resultado de la interacción entre mortalidad violenta, éxodo forzado de unas 100.000 personas y desplome de la fecundidad.

Referencia del artículo: Cuánta, cuánta guerra… Cuánta, cuánta muerte: dos años de colapso demográfico en Gaza    Acosta, E., Alburez-Gutierrez, D., Chen, I. y Gómez-Ugarte, A. C. (2026). Perspectivas Demográficas. Centro de Estudios Demográficos. Universidad Autónoma de Barcelona.


 

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