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Dormir para ganar calidad de vida: una guía de higiene del sueño para el bienestar laboral

Despertador

Dedicamos aproximadamente un tercio de nuestra vida a dormir, un tiempo que nuestro cuerpo aprovecha para poner en marcha las funciones vitales de limpieza, reparación y restauración cerebral. En este artículo, exploramos cómo una buena higiene del sueño puede mejorar el día a día y la salud a largo plazo.

28/01/2026

La higiene del sueño se define como el conjunto de conductas y hábitos que adoptamos a lo largo del día y, especialmente, antes de ir a dormir, y que favorecen que el cerebro se desconecte y se recupere adecuadamente, facilitando así un descanso de calidad.

Dormir de manera habitual menos de seis horas se considera perjudicial para la salud, ya que la privación del sueño no solo acelera el envejecimiento, sino que también actúa como factor de riesgo para el desarrollo de numerosas patologías:

  • Enfermedades metabólicas: como la diabetes y la obesidad.
  • Problemas cardiovasculares: incluyendo la hipertensión y la insuficiencia cardíaca.
  • Trastornos mentales: aumenta la vulnerabilidad a la ansiedad y la depresión.
  • Impacto cognitivo inmediato: la falta de sueño provoca irritabilidad, problemas de concentración, pérdida de memoria y visión borrosa.

 

Cómo mejorar la calidad del sueño

Para organizar y mejorar los hábitos de descanso, se puede seguir el modelo de la “Pirámide del Sueño”, trabajando desde la base hacia arriba:

  1. Ritmos y horarios (la base): Procura mantener una hora fija para levantarte, incluso los fines de semana, para evitar el “jet lag social”. Exponte a la luz natural a primera hora de la mañana para regular tu reloj interno.
  2. Hábitos de desconexión: Cenar temprano (al menos dos horas antes de dormir) facilita la digestión y el descanso. Evita los estimulantes como el café o el té a partir de media tarde y reduce el uso de pantallas (móviles, tabletas) una hora antes de acostarte para evitar la luz azul que nos activa.
  3. El entorno óptimo: Intenta mantener una temperatura de entre 17 y 21 ºC en tu dormitorio, con oscuridad total y minimizando los ruidos.
  4. En el momento de conciliar el sueño: Utiliza la cama solo para dormir, evitando trabajar en ella. Si después de 20 minutos no consigues dormirte, levántate y realiza una actividad relajante; no fuerces el proceso.

 

El impacto en el día a día

Mejorar la calidad del sueño tiene una repercusión directa y positiva en la vida laboral y personal. Dormir bien ayuda a consolidar los aprendizajes y los recuerdos del día. Además, nos proporciona un mejor equilibrio emocional, haciéndonos menos irritables y con mayor capacidad de autogestión frente al estrés. En definitiva, dormimos para estar más despiertos, ser más funcionales y tener la energía necesaria para afrontar las exigencias del día a día con salud.