Gestionar la exposición al calor durante el verano
Con la llegada del verano y las altas temperaturas, es importante conocer los efectos del calor sobre la salud y adoptar medidas preventivas para evitar riesgos.
17/07/2026
Las altas temperaturas y la exposición prolongada al sol durante los meses de verano pueden tener efectos sobre la salud si no se adoptan las medidas preventivas adecuadas. Por este motivo, es necesario conocer los principales riesgos asociados al calor y seguir las recomendaciones necesarias para afrontar este periodo con seguridad, tanto en el ámbito laboral como en las actividades al aire libre.
La exposición al calor puede provocar diferentes efectos sobre la salud. A continuación, detallamos los tres principales:
- Síncope por calor: Se produce como consecuencia de la pérdida de líquidos y sales a través del sudor, así como por el aumento de la circulación de la sangre en la piel (vasodilatación cutánea). Los síntomas que produce son los siguientes:
- Palidez
- Visión borrosa
- Dolor de cabeza
- Mareo
- Náuseas
- Pérdida temporal del conocimiento
Ante estos síntomas, es necesario colocar a la persona afectada en posición de decúbito supino y trasladarla a un espacio fresco.
- Agotamiento por calor: Es la situación intermedia en la que todavía se conservan los mecanismos fisiológicos de la termorregulación y las funciones del SNC (Sistema Nervioso Central). Suele desencadenarse como consecuencia de la deshidratación y la pérdida de sodio en el organismo. Los síntomas son:
- Fatiga
- Dolor de cabeza, vértigo
- Sed intensa, sudoración excesiva
- Náuseas, vómitos
- Debilidad y calambres
- Disminución de la frecuencia cardíaca
- Hipotensión arterial (latidos más lentos)
- Confusión y mareos
- Ansiedad
Ante estos síntomas, es necesario trasladar a la persona afectada a un lugar fresco, hidratarla con agua y refrescarle la piel con gasas o toallas húmedas.
- Golpe de calor: Es la respuesta del organismo ante la incapacidad de regular la temperatura corporal interna, que puede situarse entre los 40,5 °C y los 42 °C. Es el cuadro clínico más grave de los trastornos inducidos por el calor y puede llegar a provocar un fallo multiorgánico o un estado de coma. Los síntomas que puede generar de manera progresiva son los siguientes:
- Piel seca, caliente y enrojecida
- Sed intensa, poca producción de orina
- Dolor de cabeza, cara congestionada
- Sensación de fatiga
- Mareos, confusión, vómitos y desmayo
- Respiración entrecortada y aumento de la frecuencia cardíaca
- Calambres musculares y convulsiones
Las recomendaciones de primeros auxilios ante la presencia de estos síntomas son:
- Colocar a la víctima en un lugar fresco y ventilado, tumbada boca arriba o semisentada.
- Aplicar compresas de agua fría en la cabeza.
- Darle agua fresca en pequeños sorbos.
- Llamar al 112.
Para prevenir estas situaciones extremas, os facilitamos una serie de medidas orientadas a reducir los riesgos para la salud derivados de la exposición a altas temperaturas:
- Evitar la exposición solar entre las 12 y las 16 horas, procurar no quedarse dormido al sol y extremar las medidas de protección cuando se realicen actividades al aire libre.
- Utilizar un protector solar eficaz que proteja frente a la radiación UVB (causante de las quemaduras solares) y UVA (principal responsable del envejecimiento prematuro de la piel). Estos dos tipos de radiación también afectan al sistema inmunitario y contribuyen al riesgo de cáncer de piel.
- Elegir un protector solar adecuado al tipo de piel o zona del cuerpo, teniendo en cuenta el fototipo, la edad y las circunstancias de cada caso. En las primeras exposiciones solares, se debe utilizar el protector solar de factor más alto.
- Aplicar el producto sobre la piel seca media hora antes de la exposición, incluso los días nublados. Repetir la aplicación cada dos horas, así como después de cada baño. La aplicación repetida de cremas protectoras no tiene como objetivo aumentar el tiempo de exposición, sino permitir una exposición con menos riesgos.
- No utilizar protectores solares que estén abiertos desde el año anterior.
- Evitar estar mucho tiempo expuesto al sol, aunque se utilice una crema de protección solar, ya que ningún protector solar ofrece una protección del 100 %.
- Extremar las precauciones en las partes del cuerpo más sensibles al sol: cara, cuello, calva, hombros, escote, orejas, manos y empeines.
- Proteger la piel con ropa, preferentemente de color claro y fibras naturales (algodón, lino); la cabeza con sombreros de ala y los ojos con gafas de sol que absorban el 100 % de las radiaciones UV.
- No exponer al sol a niños menores de tres años. Protegerlos con ropa, sombreros, gafas y protectores solares de índices altos, especiales para niños y resistentes al agua.
- Beber agua antes, durante y después de la exposición al sol.
- Es importante saber que ciertos medicamentos pueden producir fotosensibilización, aumentando el riesgo derivado de la exposición al sol.
- Vigilar cualquier cambio en el color, la forma o el tamaño de los lunares. En caso de duda, consultar con un especialista.
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