Coches “Made in Germany”: Alemania concentra los salarios mientras que el trabajo y las emisiones se generan en otros países
¿Hasta qué punto los vehículos etiquetados como “Made in Germany” se fabrican realmente en Alemania? Un nuevo estudio del ICTA-UAB muestra que, aunque la industria automovilística alemana concentra la mayor parte de los salarios asociados a la producción de estos vehículos, una parte sustancial del trabajo y de las emisiones de gases de efecto invernadero se genera fuera del país, a lo largo de cadenas de producción globales.
El estudio, publicado recientemente en la revista Sustainable Production and Consumption, analiza la distribución regional y sectorial del tiempo de trabajo, los salarios y las emisiones asociadas a los vehículos producidos y consumidos en Alemania entre 1995 y 2020. Los resultados correspondientes a 2018 (año seleccionado por la investigación para un análisis más detallado), por ejemplo, muestran que los vehículos “Made in Germany” generaron el 73 % de los salarios en Alemania, mientras que el 63 % de las emisiones y el 54 % del tiempo de trabajo asociados a su producción se generaron en otros países.
De este 63 % de emisiones generadas fuera del territorio alemán, un 22 % tuvo lugar en otros países europeos, mientras que hasta un 41 % se produjo en el resto del mundo. El estudio señala ejemplos como Hungría, donde en 2018 hasta el 9 % de la producción industrial húngara de vehículos de motor dependía de la fabricación de coches “Made in Germany”. Fuera de Europa, países como China desempeñan también un papel relevante en la cadena de valor: en 2018, China concentró el 6 % del tiempo de trabajo asociado a estos vehículos, el 10 % de las emisiones y solo el 1 % de los salarios.
“Los resultados confirman la literatura sobre la curva de la sonrisa y el intercambio desigual”, explica Laura Pérez-Sánchez, autora principal del estudio. La curva de la sonrisa es el concepto que muestra cómo las actividades de mayor valor añadido en las cadenas globales de producción concentran la mayor parte de los beneficios económicos, mientras que las fases de fabricación, más intensivas en trabajo y emisiones, reciben una proporción menor. En este esquema, las actividades situadas al inicio de la cadena —como la ingeniería y el diseño— y al final —como el marketing, la venta o, en algunos casos, la producción final— son las que capturan la mayor parte del valor añadido, representado en este estudio principalmente por los salarios.
El análisis distingue entre dos cadenas de valor relacionadas con la industria del automóvil: por un lado, la producción de vehículos “Made in Germany” destinados a los mercados internacionales, y por otro, la red global que abastece los vehículos consumidos en Alemania. En el primer caso, el estudio revela que una parte relevante de las emisiones no aparece ni en las cuentas de emisiones basadas en la producción ni en las basadas en el consumo de Alemania, pese a ser imprescindible para sostener la actividad económica del sector automovilístico alemán.
“Estas emisiones quedan fuera de los indicadores habituales, aunque son fundamentales para el funcionamiento de la economía alemana, al estar asociadas a la producción de bienes intermedios”, señala Pérez-Sánchez.
La investigación se basa en el Análisis Multirregional de Insumo-Producto (MRIO), una metodología que permite seguir los flujos de trabajo, ingresos y emisiones a lo largo de las cadenas globales de producción. Los resultados muestran una asimetría entre beneficios e impactos. La industria automovilística alemana genera empleo y salarios relativamente bien remunerados a nivel nacional, mientras subcontrata actividades de menor valor añadido y mayor intensidad laboral y climática en otros países.
Esta desigualdad también se observa a nivel sectorial. “Podemos ver una tendencia especialmente marcada en la propia industria del automóvil, que genera solo alrededor del 5 % de las emisiones de gases de efecto invernadero, pero concentra aproximadamente el 32 % del tiempo de trabajo y el 50 % de los salarios”, explica la investigadora. “Esto implica una intensidad de emisiones muy baja en comparación con otros sectores de la cadena”.
Más allá de ofrecer una fotografía detallada de la industria automovilística alemana, el estudio plantea preguntas más amplias sobre la responsabilidad social y ambiental en un sistema económico globalizado. Al mostrar cómo los beneficios económicos y los impactos ambientales se distribuyen de forma desigual entre países y sectores, el trabajo invita a repensar los límites de los enfoques tradicionales para contabilizar emisiones y a considerar el papel de las cadenas globales de valor en el debate sobre justicia climática y transición ecológica.
Artículo de referencia: Pérez-Sánchez, L.À., Aguilar-Hernandez, G.A. (2026) “Made in Germany”? Labour, wages and carbon footprints of consumption and production of the Motor vehicles industry. Sustainable Production and Consumption, 16 (4). https://doi.org/10.1016/j.spc.2026.02.011