Redes en el extranjero y cultura: estar conectado condiciona los valores

En el mundo globalizado actual las migraciones se han convertido en un elemento central para entender nuestra sociedad. Un estudio llevado a cabo por investigadores del Departamento de Economía Aplicada de la UAB ha evidenciado que las personas de un país conectadas con emigrantes en el extranjero tienen diferencias de opiniones y culturales respecto a las que no lo están.
En las últimas décadas, el mundo ha sido testigo de un aumento extraordinario en el número de personas que viven fuera de su país de origen. En 2020, los migrantes internacionales sumaban alrededor de 280 millones, lo que supone más del triple de la cifra registrada en 1960.
La migración internacional no solo afecta a los países de destino, sino que también tiene un impacto duradero en los lugares que estas personas dejan atrás. Los migrantes suelen enviar dinero a sus países de origen, lo que supone un apoyo vital para sus familias y contribuye al desarrollo económico de sus países de origen. Pero el apoyo financiero es solo una parte de la historia. Muchos también envían ideas, habilidades y experiencias adquiridas en el extranjero, compartiendo nuevas formas de pensar y trabajar.
Estos intercambios son fuerzas poderosas que determinan cómo se difunden los valores, las actitudes y las prácticas a través de las fronteras. En nuestro artículo, analizamos un aspecto específico de este proceso: ¿cómo influye el hecho de tener un amigo o familiar que vive en otro país en la postura cultural de las personas en el país de origen?
Para responder a esta pregunta, nos basamos en las encuestas de Gallup World Polls, una encuesta única que abarca el período 2009-2012 y ofrece una muestra representativa de 700.000 observaciones individuales en 2.256 regiones, lo que cubre el 98 % de la población no institucionalizada del mundo. El documento muestra que alrededor del 31% de las personas en el mundo tienen una conexión fiable en el extranjero. Estas conexiones se distribuyen entre diferentes países: el 69% vive en países de la OCDE con altos ingresos, y Estados Unidos alberga la mayor proporción, con un 20%. Estas cifras revelan que la globalización, en forma de conexión con el extranjero, ya es una característica de un tercio de la población mundial.
A continuación, comparamos a las personas que están «conectadas» con personas que han emigrado al extranjero con otras de la misma región que no están «conectadas», examinando las diferencias en las opiniones y actitudes culturales en tres rasgos culturales relevantes: el comportamiento prosocial, la religiosidad y las opiniones en materia de género.
Hemos observado que las personas conectadas muestran una postura cultural distinta en comparación con sus pares de la misma región: demuestran un mayor comportamiento prosocial, una mayor religiosidad y alineación con las opiniones igualitarias en materia de género. Por lo tanto, tener una conexión en el extranjero es un marcador de identidad relevante, comparable a tener una educación universitaria. No obstante, la magnitud del efecto depende tanto de las características individuales como de las específicas de cada país.
Nuestro estudio muestra, con datos individuales a nivel mundial, que la globalización en forma de tener compañeros y amigos en el extranjero es un marcador relevante de nuestros propios valores y preferencias. No obstante, las implicaciones son específicas de cada rasgo cultural, lo que respalda la intuición de que cada valor cultural tiene sus propios impulsores y determinantes.
Departamento de Economía Aplicada
Universitat Autònoma de Barcelona
Referencias
Turati, R. (2025). Networks abroad and culture: global individual-level evidence. Journal of Population Economics 38, 7. https://doi.org/10.1007/s00148-025-01058-7