Cultivos que cuidan: sembrando sostenibilidad a través de prácticas inteligentes

Según el estudio del CREAF publicado en Nature Communications, las prácticas optimizadas de cultivos de cobertura pueden ayudarnos a alcanzar múltiples objetivos de sostenibilidad —como una mayor producción de alimentos, mitigación del cambio climático y estabilización del suelo— especialmente en regiones con pocos recursos y vulnerabilidad ambiental.
Los cultivos de cobertura —plantas que se cultivan entre ciclos de cultivos principales— están ganando reconocimiento como una solución basada en la naturaleza y pueden ser clave para lograr una agricultura más sostenible. Bien gestionados, pueden mejorar la salud del suelo, aumentar el almacenamiento de carbono, reducir la erosión y favorecer la biodiversidad. Pero, sin una planificación adecuada, también pueden generar efectos adversos, como un aumento en las emisiones de gases de efecto invernadero.
En nuestro nuevo estudio, publicado en Nature Communications, realizamos un análisis global exhaustivo sobre las prácticas de cultivos de cobertura, utilizando más de 2.300 observaciones de campo. Nuestro equipo internacional, liderado por el Dr. Tianyi Qiu y con la participación de los profesores Josep Peñuelas y Jordi Sardans (CREAF y CSIC), evaluó el impacto de estos cultivos en cinco servicios clave de los ecosistemas agrícolas: rendimiento de los cultivos, carbono orgánico del suelo, estructura del suelo y emisiones de óxido nitroso (N₂O) y metano (CH₄).
Los resultados muestran que, en general, los cultivos de cobertura: aumentan los rendimientos (+2,3 %), enriquecen el carbono del suelo (+6,5 %) y mejoran la estabilidad del suelo (+14,3 %). Sin embargo, también pueden aumentar las emisiones de N₂O (+29,5 %) y CH₄ (+42,3 %) si no se gestionan estratégicamente.
El análisis de los datos nos permitió diseñar una estrategia óptima: utilizar una combinación de leguminosas y no leguminosas, eliminar los cultivos 25 días antes de sembrar el siguiente, aplicar acolchado superficial e incorporar prácticas agrícolas inteligentes frente al clima, como la siembra directa (no labranza). Con esta estrategia, estimamos beneficios anuales globales de casi 98 millones de toneladas de alimentos producidos, 21,7 mil millones de toneladas de CO₂ secuestrado en el suelo y 2,41 mil millones de toneladas de erosión del suelo evitadas.
Los cultivos de cobertura son una herramienta muy poderosa, pero sólo si se gestionan correctamente. Nuestro estudio demuestra que, con buenas decisiones y un compromiso a largo plazo, podemos reducir los impactos negativos y aprovechar todo su potencial para la producción de alimentos y la protección ambiental.
También destacamos que estas prácticas optimizadas son especialmente eficaces en zonas con condiciones ambientales difíciles —como suelos pobres o climas áridos— y pueden contribuir a reducir las diferencias de productividad entre países ricos y países con menos recursos.
Esta investigación refuerza el papel de las soluciones basadas en la naturaleza para afrontar retos globales como la seguridad alimentaria y el cambio climático. Adaptando los cultivos de cobertura al contexto local y promoviendo su uso a largo plazo, podemos avanzar hacia una sostenibilidad real.
Para hacerlo posible, es necesario invertir más en formación para agricultores, en soluciones adaptadas al contexto local y en marcos políticos que las respalden. Ampliar el acceso al conocimiento y a los incentivos es esencial para escalar estas prácticas a nivel global y de forma justa.
Departament d’Ecologia Global
Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals (CREAF)
Referencias
Qiu, T., Shi, Y., Peñuelas, J., Liu, J., Cui, Q., Sardans, J., Zhou, F., Xia, L., Yan, W., Zhao, S., Peng, S., Jian, J., He, Q., Zhang, W., Huang, M., Tan, W., Fang, L. (2024). Optimizing cover crop practices as a sustainable solution for global agroecosystem services. Nature Communicactions 15, 10617. https://doi.org/10.1038/s41467-024-54536-z