Casi la mitad de los hogares españoles tienen a una mujer como cabeza de familia

Personal investigador de la UAB i del CED han elaborado el primer mapa mundial de hogares encabezados por mujeres, que confirma un aumento continuado en el último medio siglo en casi todas las regiones del mundo, a pesar de la heterogeneidad y las desigualdades entre regiones y países. El estudio ha analizado su evolución y profundiza en los factores que lo explican.
Tradicionalmente, en censos y encuestas se utiliza la categoría “persona de referencia” o “cabeza del hogar” para reconstruir los vínculos familiares y no familiares entre los miembros de un mismo hogar. Esta figura ha estado mayoritariamente ocupada por hombres, hecho que lleva a asociar los hogares encabezados por mujeres con hogares formados por madres que viven solas con sus hijos e hijas o mujeres que viven solas. Sin embargo, en los últimos años se ha observado un aumento en el número de hogares encabezados por mujeres.
En este estudio hemos analizado cómo se diferencian los niveles de hogares encabezados por mujeres entre países y si el incremento observado se debe principalmente a cambios estructurales en los hogares (como el aumento de hogares monoparentales ligados al incremento en tasas de divorcio, o el peso de las mujeres viudas gracias a una mayor esperanza de vida que los hombres), o si va más allá y refleja un cambio normativo.
Para realizar el estudio hemos utilizado un número sin precedentes de muestras de censos y encuestas procedentes de varios países y de la base de datos CORESIDENCE, que incluye más de 770 muestras de datos de 156 países de todo el mundo, que abarcan desde 1960 hasta 2021.
Aunque la proporción de hogares encabezados por mujeres ha aumentado globalmente, hay una gran diversidad entre regiones y en la mayoría de los países no llega al 50%. Europa lidera este cambio, con un crecimiento destacado en España, que ha pasado del 18,5% en 1990 al 46,3% en 2015. América del Norte y del Sur siguen un patrón similar, mientras que en Asia y África el cambio ha sido más moderado.
Un factor relevante para explicar el aumento de los hogares encabezados por mujeres es la disminución de hombres adultos en los hogares, lo que implica que cada vez hay más probabilidades de que las mujeres vivan solas o críen a sus hijos e hijas sin una pareja en el hogar. Aun así, el aumento no responde solo a estas transformaciones estructurales, y cada vez hay más mujeres que son reconocidas como cabeza del hogar, incluso cuando conviven con otros hombres adultos o con sus parejas. Esto sugiere que podríamos estar delante de un posible cambio en las normas sociales y de género en lo que respecta a la identificación de la cabeza del hogar en censos y encuestas.
También hemos visto que, en los países con una proporción más baja de hogares encabezados por mujeres, estos suelen ser hogares unipersonales o monoparentales. Este patrón muestra que las desigualdades de género persisten a la hora de identificar a una “persona de referencia” del hogar. Aun así, los resultados apuntan hacia una mayor simetría de género en la identificación de una persona de referencia. Este cambio estaría vinculado a transformaciones en los roles de las mujeres en la sociedad, como el aumento de su participación en el mercado laboral remunerado y un mayor acceso a la educación. Además, la carga jerárquica asociada al concepto de “cabeza del hogar” ha sido progresivamente sustituida por una terminología más neutra, como “persona de referencia”, aunque, en general, no ha habido nunca ningún obstáculo para que las mujeres fueran escogidas para ocupar esta figura.
El estudio nos muestra que la figura de “cabeza del hogar”, a pesar de sus imperfecciones, sigue siendo una herramienta útil para estudiar cambios en los roles de género dentro y fuera de los hogares. Además, ponemos de relieve que es un indicador ampliamente disponible a nivel global y que permite recoger a la vez cambios estructurales y normativos. Por lo tanto, aparte de ser una buena herramienta para realizar estudios comparativos, también es un indicador que se puede incorporar al repertorio de herramientas para analizar las desigualdades de género y monitorizar cambios en la sociedad. De cara al futuro, sería importante acceder a datos desde una perspectiva individual para profundizar en aspectos como el nivel educativo de las cabezas del hogar, los ingresos del hogar y otros factores que influyen en su composición.
Departamento de Sociología
Centre d’Estudis Demogràfics (CED-CERCA)
Universitat Autònoma de Barcelona
Referencias
Trias-Prats, R. and Esteve, A. (2025), Rising Female-Headed Households: Shifts in Living Arrangements or Heightened Gender Symmetry? Population and Development Review. https://doi.org/10.1111/padr.12692