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Universitat Autònoma de Barcelona

Mark Rosenberg: "La pandemia nos ha enseñado que es necesario fortalecer el sistema sanitario público"

05 oct 2022
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El investigador canadiense Mark Rosenberg, que vino a la UAB a dar una charla hace unos días, invitado por el Centro de Estudios Demográficos, explica qué nos ha enseñado la pandemia en cuanto al modelo de gestión sanitaria. Se fija en el caso canadiense, muy similar al español.

MarkRosenberg

El catedrático del Departamento de Ciencias de la Salud Pública de la Queen's University de Kingston (Canadá), Mark Rosenberg, ofreció el viernes 23 de septiembre la conferencia «The tragedies of the COVID-19 pandemic: The end of just-in- time' health care» en la sede del Centro de Estudios Demográficos (CED), en el campus de Bellaterra. Es un investigador reconocido internacionalmente en el ámbito del envejecimiento, la salud y el desarrollo. Su investigación puede encontrarse en las principales revistas de geografía, gerontología, ciencias sociales y medicina de todo el mundo.

-Usted dice que debe desaparecer el modelo sanitario just-in-time. ¿Qué significa esto?
Es un concepto que proviene de la industria automovilística. Es la idea de que todas las partes deben llegar a la fábrica en el mismo momento para ser colocadas al mismo tiempo, juntas, en el automóvil. Es un modelo de ajuste a la demanda. La utilizo como analogía de lo que ha pasado en el sistema sanitario canadiense, donde durante los últimos treinta años los hospitales han reducido las camas y suministros de proveedores externos hasta el punto de que no tuvieron excedentes ni flexibilidad durante la pandemia de Covid-19 , con consecuencias desastrosas. Es decir, si hace años una persona llegaba al hospital porque no se encontraba bien y podía estar siete días, ahora llegas cuando ya estás muy enfermo, y te envían a casa lo antes posible.

-¿Qué nos ha enseñado la pandemia en el tema de la gestión sanitaria?
-La pandemia nos ha demostrado que es necesario hacer énfasis en la prevención y no esperar hasta el último momento. Que debemos hacer cambios de modelo sanitario para que cuando vengan más pandemias no ocurra lo que ocurrió con la cóvid-19, que se colapsó el sistema porque no estábamos preparados. No teníamos las piezas que necesitábamos, dijéramos.

-En España hay un estudio que señala que en el 2025 habrá una falta de médicos muy grande, y una de las causas sería el hecho de que se jubilan muchos médicos, y los que entran no cubren el número de personas que se marchan.
-Bueno, esto es sólo una parte del problema. Esta situación ya se sabe desde hace tiempo. Es un tema predecible, son datos objetivos. Pero la cuestión es otra: no formamos suficientes profesionales.

-¿Y qué propone hacer?
-Hay que cambiar el modelo si queremos estar preparados para la próxima pandemia. Pero en el caso de Canadá lo que vemos es que no podemos depender del resto del mundo. Hemos estado muy pendientes de la oferta mundial de médicos, enfermeras y otros trabajadores sanitarios para cubrir la escasez del sistema sanitario canadiense, cuando lo que se debería hacer es ampliar la oferta de médicos, camas de hospital, etc. . y no la oferta de trabajadores de países de bajos ingresos y pocos medios para la atención sanitaria. Hay que ir hacia un modelo de soluciones hechas en casa, un modelo home grown.

-¿A qué se refiere cuando dice home-grown?
-Me refiero a mirar adentro, y no hacia fuera. El mejor ejemplo es la carencia de médicos. El gobierno canadiense controla cuántos estudiantes estudian en las universidades que ofrecen estudios de medicina y de enfermería, pero después se dedican a convencer a doctores de otros países que vengan a Canadá porque carecen de médicos.

-¿Qué impacto tiene el hecho de que deban "importarse" médicos de fuera del país? ¿El nivel de la formación es diferente?
-Más allá de que el nivel de formación sea distinto, es una solución que no funciona, a mi entender. Cabe preguntarse si es ético contratar a profesionales sanitarios que se han formado fuera, una formación que han pagado gobiernos de otros países. Esto genera una situación que hace que estos países se queden desatendidos, sin estos profesionales.

-Esto es fruto del mundo global y de mercado libre en el que vivimos, donde todo el mundo puede elegir hacia dónde encaminar su carrera, ¿no?
-Sí. No estoy en contra de esto si tiene que ver con la libertad individual. Todo el mundo debe tener oportunidades. Pero en el ámbito social y global y desde el punto de vista ético, deberíamos plantearnos si la solución es ésta en lugar de formar nosotros mismos más doctores. Para mí la respuesta pediría buscar una solución local y no una solución global.

-¿Qué papel juegan las universidades en esta situación?
-Por ejemplo, en mi universidad ofrecemos alrededor de unas 100 plazas cada año para formar médicos nuevos, pero tenemos alrededor de mil solicitudes. Esto hace que deban buscarse profesionales de otros países. Para mí la solución implicaría formar más médicos en casa. La mayoría de mis colegas en la Universidad estarían encantados de formar a muchos más estudiantes de medicina, si tuvieran más recursos, claro.

-Entonces, ¿es una cuestión de recursos?
-Bueno, diría que es más bien una cuestión de qué sistema sanitario queremos. Las soluciones que aplicamos en el pasado han fracasado. No podemos depender de soluciones que miren en el ámbito internacional, sino que hay que ser honestos y mirar hacia dentro y buscar soluciones internas, en casa, formando más profesionales.

-¿Es comparable la situación que se está viviendo en Canadá con el modelo español?
-Bueno, honestamente no conozco a fondo el sistema español, pero mi impresión es que, en general, en la mayoría de países occidentales, es similar. La idea de reducir los suministros a los hospitales y que se llegue al hospital cuando está enfermo es la misma en todos estos lugares. Diría que en Canadá ocurrió lo mismo: no había suficientes enfermeras, ni médicos, ni máscaras, ni equipos de protección, etc. Tuvimos los mismos problemas.

-¿El sistema sanitario público es fuerte en Canadá?
-Sí. La mayoría de la población está cubierta por el sistema público. Tenemos un pequeño sistema privado. Basta con pagar por servicios extra como las gafas o el dentista, por ejemplo. Es un modelo muy similar al español, diría.

-¿De qué forma la demografía ha impactado o está impactando en toda esta situación sanitaria?
-La charla que ofreceré no tratará en sí de demografía, pero sí que señalaré cómo la población del Canadá está envejeciendo y eso impacta en el sistema sanitario, igual que está pasando en España, por ejemplo.

Esta población mayor ha pagado durante toda su vida laboral un sistema público sanitario, o sea, que el sistema que tenemos hoy es en esencia gracias a los impuestos que han pagado ellos, pero yo me pregunto si ese sistema está hoy preparado para atenderlos correctamente. En Canadá la mayor mortalidad con la pandemia se dio en esta población. Las residencias y centros sanitarios en las que había habitaciones compartidas para las personas mayores es donde se dieron las tasas más altas de mortalidad. Después el gobierno dijo que esto lo cambiaría, que haría habitaciones individuales, pero seguimos igual.

-¿Es una cuestión de dinero?
-Los responsables de hospitales y centros sanitarios dicen que no tienen recursos suficientes, pero creo que es más una cuestión de cómo se gastan estos recursos económicos. Gastar más dinero en sistemas de información y en sistemas de gestión está muy bien, pero no sirve de nada si no hay suficientes enfermeras o médicos. El sistema lo que necesita es más personal sanitario, más habitaciones individuales, etc. Destinar más dinero a ordenadores no resolverá el problema.

-Después de la pandemia, ¿nos encontramos en una nueva era, un fin del sistema sanitario público? ¿Es necesario un nuevo modelo?
-No, es a la inversa. La pandemia nos ha demostrado que es necesario reforzar el sistema público de salud en todas partes. No podemos depender de sistemas privados de sanidad que no den respuesta a todos. Si miras los sistemas en todo el mundo, verás cómo los países que tenían un sistema sanitario público más fuerte han sabido gestionar mejor la pandemia: Canadá, la mayoría de países de Europa, Australia, Nueva Zelanda. Al otro lado estaría Estados Unidos o Gran Bretaña. La realidad es que no todo el mundo puede pagarse una mutua privada de sanidad, por ejemplo, y eso hace que más personas queden desatendidas y más vulnerables cuando hay pandemias.

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